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Los feminicidios: el cactus del amor.

Por: Karina Feliz

Inicio diciendo que este tema no es de mi agrado, pero entiendo la relevancia que tiene el mismo para todos. Como mujer, como hija, hermana, amiga, etc.; debo priorizar que como ser humano siento, sufro, amo, tengo sueños y metas que quisiera cumplir, y que como otras tantas mujeres deseo que esto no cambie por alguien que tome el control de mi vida en sus manos. 

Tener que leer en el periódico o ver en los noticieros, que otra mujer murió a mano de su pareja o ex pareja, me consterna, y pensar ¿Qué estoy o qué estamos haciendo para que, como sociedad, esta situación cambie? Pues si digo que no se hace nada al respecto, estoy mintiendo. Pero la respuesta no debe ser de competencia colectiva de forma exclusiva, ni ser acatada solo por el Estado, sino es una responsabilidad de cada persona en sentido particular.

Y es que, un elemento constitutivo de que la muerte de una mujer a manos de un hombre, sea considerado feminicidio es el hecho de que entre ellos existió o existía una relación sentimental. ¿En serio? Una relación sentimental, con quien más adelante se convertiría en su verdugo, luego de compartir besos, sexo, momentos, miradas, sonrisas, caricias, una degustación de amor, tal cual jardinero cultivando a una flor, hasta que llegó el día del cactus del amor.

Como psicóloga (es cierto, no había mencionado mi profesión), pero ¿acaso importa el título profesional, si no me exime de ser una estadística más? El comportamiento masculino con respecto a quitarle la vida una mujer, si, como apuntan mucho, es debido a la posesión que estos creen tener sobre el sexo femenino, pero también se debe a la propia falta de autoestima, amor propio, secuelas arrastradas desde seno familiar, la depresión, la inseguridad, el machismo, la ansiedad, el estrés, y todas las excusas que se les quiera poner. Sin embargo, los factores que identifiquen se deben ser trabajados directamente con los hombres, y no simplemente en acciones y políticas que abarquen y alcancen a las mujeres.

La tendencia machista y los estereotipos que persisten en nuestra sociedad y nos pretende obligar a que nos comportemos como lo que se espera de nosotras, son causales a tomar en cuenta ante la ocurrencia de tantos feminicidios que ocurren diariamente en nuestro país. La creencia de que debemos vivir bajo el yugo de un hombre y que éste se constituya en nuestra figura de autoridad a tal punto de que se crea superior a nosotras, creyéndose nuestro dueño y señor hace que esta tendencia de feminicidios siga aumentando sin que se pueda parar y salvar a tantas mujeres.

Cuando llega la decisión de culminar con una relación amorosa, por las razones que sea, esta debe ser asumida con madurez, entendiendo que la relación llegó a su final. Las estrategias de reconquista, y de creer que vas a conseguir cambiar el panorama por enviar flores y chocolates, y ofrecer disculpas vacías, serán simplemente un curita puesta en la herida emocional que has ocasionado. Es importante no idealizar a la pareja y entender que las relaciones basadas en el apego emocional no son sanas. El trabajo desde lo individual, facilita que en un futuro no se repitan los mismos patrones que por lo general enmascaran la violencia de manera sutil hasta que se salen las cosas de control. Mi sugerencia, pongan caso a las “RED FLAGS” (banderas rojas) de allí parte todo, para tomar decisiones oportunas que eviten que estos casos sigan en aumento.

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